A por ello…

Ayer Sexto día de entrenamiento, hoy descanso… mi primer semana que acaba… distancia larga en pendientes. Mis piernas bien. Primeras vueltas con subidas y bajadas. Pensé no lograrlo. 12.5K bien y sonriente. Salí de viaje. Entreno fuera de casa. Otra experiencia. No dormir en casa propia puede ser malo. Decidí que no lo fuera. Gran experiencia. Corrí entre varios runners y ciclistas. Todos teníamos nuestro objetivo. Todos somos corteses. Todos terminamos felices. Nos sonreímos. Nos despedimos. Sabemos que lo logramos. Una desmañanada más que disfrutamos. Somos aves madrugadoras. Nos gusta. Cómplices sin conocernos.

Cruzar la mirada y reconocernos. Muchos en grupo, en duplas. Pocos solitarios. Me gustan mucho los corredores solitarios.

Desayuné en un lugar que no iba hace 4 ó 5 años. Mejor que antes. Nuevos recuerdos. Hoy me preguntaba, cómo se pueden hacer nuevos recuerdos sobre algo antiguo; algo que se recordaba y se recordaba muy bello. Puede mejorarse el recuerdo?… sí, si se puede. Se consiguió. Todo estaba en su sitio. Pero había algo diferente. Posiblemente yo. Yo soy la diferencia. El diferenciador que suma. Mucho tiempo fui resta. Hoy soy el signo de “+”. Me gusta. Me gusto.

Recordaba la mesa en la que había estado sentada hace unos años. Vi ese espacio vacío. La ubicación que me dieron fue mejor. Insuperable. Los alimentos calmaron cualquier cansancio de piernas. La plática colmó cualquier silencio incómodo. Nada inquietaba mi mente. Después caminé. Caminé mucho. Cascadas… Manantiales… Tierra mojada. Piedras sueltas. Agua… mucha agua. Descanso de piernas con otro ejercicio. Descanso del alma con respiración y ese olor a la aventura. A la sorpresa de conocer lugares hermosos. De conocerme mejor. Superar mis límites.

Día para enmarcar y poner en el buró junto a mi cama. Nada fue planeado; todo salió mejor. El ejercicio me hace ver otros colores. Ya no los primarios. Combinaciones de rosa mexicano con verde limón. Así mis ojos. Un tercer ojo ha surgido. Ya huelo la aventura. Saboreo la tierra mojada. Escucho las sonrisas y toco la tranquilidad. Me gusta lo que soy. Me gusta hacer equipo. Disfruto este entrenamiento. A esta que soy. A esta que soy en este viaje de reconocimiento.

Mis perras me acompañan, sus primeras vacaciones. También nos reconocemos. La que es tímida resultó la valiente. La que me cuida resultó más endeble. Seguimos adaptándonos. Nos queremos más.

La idea era dudosa, viajar, pero por primera vez se me hizo fácil intentarlo. Eso se volverá costumbre. Hábito, como escribir.

Mis ojos están puestos en un “gomero plateado de montaña”, me digo, estará sembrado en mi nueva casa. Después de esto, sin dudarlo, quiero una casa con jardín. Mi nuevo hogar. Mi casa. Ya me ví… jardín, casa, perros, escritura, café y Tú. Quiero viajar ligero… a hacer maletas, me digo! “Por mi eucalipto plateado”… A por ello… por nuevas aventuras, también.