Apuesta al 33…

Hace unos días, desayuno de mujeres. Las más importantes de mi vida. Las que mueven mi mundo. La plática es sincera, reconfortante, catártica. Ver a la mayor de estas mujeres que siempre me acompaña y saber que aunque nosotras creemos que la cuidamos, ella sigue siendo la más fuerte de la manada. Sus consejos son sabios. Por eso le dieron ese papel, de líder.

Lugar delicioso; saliendo, caminata en parque lleno de colores, vida, corredores, vendedores, perros. “Parque México”, se llama. Perros felices corriendo en lugar especial para socializar. Me gustó. Mi nuevo lugar favorito. Lejos de casa. Muy lejos. Me gustan estos rumbos. Me falta conocer tanto.

Voy a comenzar a desplanear… a hacer cosas sin pensar… a desaprender lo que he sido.

Este día eso ha sido. Un eterno jugar a lo que no he sido y quiero ser. Me imagino sentada escribiendo, leyendo. Con un café. Viendo gente pasar. Imaginar su vida. Acariciar perros.

Cansada de aprender y aprender… busco redirigir mis pasos, todo va a cambiar… Desaprender a ser yo. Esa es mi nueva meta. Sonreír; nada más que eso. Jugar a ganar… jugar a ser feliz… ese juego estoy segura que no lo puedo perder. “Hagan juego”, se oye en la mesa… “Apuesto todas mis fichas al número 33!”, digo… Que si estoy segura?, pregunta el crupier…Sí!, lo apuesto todo. “No va más”… se cierran apuestas y el crupier anuncia el número ganador… sin duda, cierta estoy… será el 33.

なんくるない…Nankurunaisa

De repente te das cuenta que debes tomar el control de tu vida, la estás perdiendo. La perdiste. Te dijeron que te auto engañas y engañas. Te cuesta trabajo. Debes entonces, volver los pasos.

Tomas el control, sabes que serás criticada. Pero ya lo eras. Entonces, posiblemente vale la pena.

Todo vale la pena. “¡A por ello!” ¿Por qué? No importa. Tampoco importa.

Estás tranquila, eso no tiene precio. El trueque valió la pena, El tiempo, paciencia, expectativas, cansancio, horas sin sueño, sinrazones, inmadurez, palabras, chats ausentes, pláticas, reclamos, silencios, conversaciones; fueron obstáculos. Óbices no superables. No se quisieron dominar. ¿No se podían? No se hicieron.

Ahora, observas, aprehendes, escuchas; ver, conocer y oír, ya no te es suficiente. No hay reintegro.

Tú eres el premio. El premio mayor es tuyo; es para ti. Eres tú. En hora buena. Ganaste. Hoy ganaste. Con el tiempo, todo se arregla. Nankurunaisa. También esto, pasará.