Enseñanzas de Forrest Gump…

Día 2. Ha sido un día complicado, iniciar con farlek, un reto. Se corre menos tiempo, el corazón se lleva al límite, Este ejercicio nos hace recordar que así solemos llevar nuestro corazón, muchas veces. El farlek ayuda a preparar el corazón, a bombearlo, a que crezca. A preparar mente. A superar límites. Tus límites. Esos autoimpuestos, esos mal entendidos. El farlek te invita a salir de una vida cómoda, del ritmo constante. El farlek es el claro ejemplo de vencer miedos; de sorprenderte, de muchas veces admirarte de lo que puedes lograr. De salir de esa caja de confort. De no saber cómo, pero lograrlo. La dedicación no ha sido en vano; rinde frutos, siempre. Dicen los sabios, dolor contra satisfacción, el primero es instantáneo; el segundo perene. La mar de las veces ese cambio de ritmo es una prueba a escala de la película de suspenso de la vida.

Los corredores tenemos formas diferentes de estudiar, analizar y ejecutar los entrenamientos. Algunos, entiendo que los más “pros”, visualizan su entrenamiento desde antes. Se prepararán, para dormir pensando en el día siguiente, en sus logros. Muchos estudian su programa desde semanas atrás. Hace unos tantos años yo, “by the book” revisaba mi entreno antes, lo visualizaba. No fue idóneo, conseguía preocuparme de más; el reto de mañana lo veía como un problema insuperable. Me preparaba una noche antes para fracasar. Yo boicoteaba el entrenamiento, la preocupación de no lograrlo era mi límite, mi derrota, mi toparme con pared. Me cansaba antes de intentarlo. Me defraudaba. Mi mente me ayudaba a ver el cómo había muchas formas de no lograrlo. Entonces, decidí jugar con mi mente. Cambié la estrategia. 

Aliada de mi mente; no la inquieto; la dejo vivir el momento. El momento es el día del entreno. Caliento el cuerpo y corazón. Sorprendo a mis piernas. Hago que mi mente resuelva en el momento. Tal como muchas veces resuelves todo, trabajo y vida. Sobre pedido se resuelven los problemas; nadie nos avisa que va a surgir un problema, surge; entonces se abocan todos los esfuerzos, se resuelve, se logra.

Dicen que en un segundo puede cambiar tu vida. Eso hago para entrenar. Dejo que la sorpresa de la instrucción del entreno también ayude a aleccionar la rapidez en la concentración; en este caso el problema por llamarlo de alguna manera a resolver, es el objetivo planteado. Esa forma de enfrentarme al día del entreno me ayuda a prepararme para la vida; a saber, que, la constancia del cambio es holística e infinita; que en cualquier momento puede haber un cambio de contexto que, en lugar de trastabillar, me de fuerzas; que mis piernas estén más afanosas que antes para no tropezar; y que si al enfrentarme a algo no previsto resbale; me pueda levantar y seguir. Tal como se hace para vivir. 

Entrenar para un maratón, es aprender a sortear las vicisitudes de la caja de bombones, que un buen corredor como “Forrest Gump”*, nos enseñó sabiamente a escoger y a disfrutar; con la única instrucción de asumir al elegir, la compañía inseparable de la magia que nos brinda la enigmática sorpresa.

*Forrest Gump/ Película 1994.

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