El primero de muchos días… aunque no tantos…

Se comienza, hoy, entrenamiento para el “BMW Marathon Berlin 2022”… mi semana 1/18. Mi primer entreno de 124 días; el día 125 será “El Día esperado”. Hace unos maratones había tenido la intención de escribir una especie de memorias de esta preparación, preparación de mente, de cuerpo, de espíritu, de emociones; con sus contras, que siempre las hay; no siempre se está de ánimo para, el humor cambia, los días no siempre son tus aliados.

Me ha llegado el momento, escribir esto; antes encontraba pretextos para no hacerlo, hoy me siento obligada a compartirme esto, mis memorias de runner, a lo peor me servirán para el que siga, de seguro me servirán después para divertirme, preparo en un futuro buenas risas recordando esto. Después de dos años de posponer este maratón por pandemia; este año, al parecer, será posible. ¡Espera!… En las noticias se ha dicho que “Alemania ha detectado cuatro casos de viruela del simio; autoridades sanitarias de dicho país podrían introducir cuarentena”; ufff pienso…, comienzan las emociones; preparar una carrera de fondo es apostar a que lo que depende de uno; por un lado: los hábitos, horarios, sueño, desmañanadas, la alimentación; muchos hablan de sacrificios; por otro lado, alinearlo con la posibilidad de que el país al que acudirás, pueda permitir que se realice; viene a mi mente irremediablemente Tokio 2019, en donde nos alertaron que hasta las 5:00 a.m. del día de la carrera nos anunciarían si había condiciones para realizar o no el maratón; una tormenta de nieve, nos jugaba el suspenso a 50 mil corredores; pensaba cuando recién había llegado al aeropuerto Narita, ¿si se cancela?… la eterna pregunta que nos hacemos en estos eventos deportivos; la respuesta es simple, no pasa nada, se vuelve a intentar, lo complicado que se hace es el entrenamiento y ese ya se logró.

Las circunstancias en el mundo no se encuentran bien, históricamente no se han encontrado bien, desde hace mucho; me pregunto, ¿es posible de una forma egoísta encaminar esfuerzos para una meta, muy a pesar de todo lo que pasa?; virus, enfermedades, pobreza, guerras, sufrimiento, ¿se puede ser tan indiferente al dolor y solo correr?; pero pienso, el decidir correr o no, escapa de la solución a estos temas, duelen (sí que duelen), pero no paralizan; las cartas están echadas, se sigue con la mira en la nueva meta: maratón en puerta; piernas en preparación; mente alerta; emociones en subida y bajada; respiración más consiente; braseo adecuado para el movimiento de piernas; cuerpo ligeramente inclinado, según lo dicte el ritmo. La Puerta de Brandenburgo, que hasta hoy no conozco, es la imagen con la que despierto y me duermo. Lista estoy para reconocerla en algunos meses.

Visualizo ese día, 25 de septiembre; ya estoy ahí, mucha gente feliz, los nervios no existen, se quedaron en los entrenamientos; hoy es día de fiesta, celebración absoluta, de cumplir la meta; de revisar que tu entrenamiento haya sido el adecuado, de vivir el viaje, de conocer el país que nos recibe, de intercambiar sonrisas, de hacer cómplices que posiblemente no vuelvas a ver; de vivir la fiesta del logro, de un sueño más cumplido; de ver a los grandes maratonistas; de competir contigo mismo; de saber que eres un ganador, porque se ha logrado cumplir una meta personal más.

Comienzo este relato, estas reflexiones, sabiendo que un entreno de maratón es el símil de la vida; la meta está, pero los días que preceden a éste, los días que me faltan por, que, aunque no son tantos, podrían hacer la diferencia, incluso de la meta propuesta. Comienza hoy el entrenamiento de una etapa más de la historia de mi vida. Faltan muchos días, me digo… no tantos para desviarse en el camino, me contesto. Hoy todo sigue su camino. Vamos por ti Berlín. Por ti “Puerta de Bradenburgo”, por ti “Río Spree”, por la “Torre de la Televisión”, por el “Museo de Pérgamo”, por el “Reichstag”; comeré Berlín a través de ti “Currywurst”, “Eisben”, “Schnitzel”, “Bretzels”, “Kartoffelpuffer”, “Königsberger Klopse”, “Kartoffelsuppe”, “Berliner Pfannkuchen”, “Apelstrudel”. Te beberé y agradeceré tu hospitalidad a través de tu tan conocida cerveza alemana: “Köning”, “Weihenstephan”; “Paulaner”; “Schneider Weisse”; “Agustiner Helles”; “Weihenstephaner Korbinian”; “Bitburger Premium Pils”, “Franziskaner Hefe-Weissbier”; cerveza que hoy ya estoy saboreando… ¡Quiero probarlas todas!. Quiero comerte a mordidas Berlín!

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