Filosofía del helado…

El jueves es para muchos el “casi viernes”, se comienza a sentir en la oficina la brisa de la felicidad del fin de semana; nada cambia en el día a día, se sigue con el mismo trabajo, pero los ojos ya se tienen puestos en el mañana, en el fin de semana, en los planes, descanso, familia; en el fin de la monotonía de la semana. El jueves tiene un sentido especial, al menos para mí… es “día del helado”; intento desde hace algunos años, no importa en dónde se ubique mi trabajo, de ir con algunos amigos, colaboradores o quien se deje, a aprovechar la promoción del día. La organización no es sencilla; ¿quién se apunta?, disponibilidad de la dieta de los interesados, las ganas, el horario para ir, el sabor, el tiempo, reuniones, que haya poca línea por hacer para la compra, el topping que se va a pedir: con fruta natural, con cereal, chocolate suave o duro, mermelada, chispas de yogurt, granola, coco, cacahuates, muesli, crema de limón, fresa, rompope, panditas… un mundo de opciones y combinaciones; algo que parece tan sencillo, requiere una organización de expertos, ponerse de acuerdo es un verdadero arte.

El helado, mi helado de jueves, mi helado de jueves de promoción, en el que debemos encontrar pares que quieran sumarse al “proyecto glotón”, no es sencillo; todos le echamos ganas, tenemos un fin que cumplir: comer nuestro helado; para ello juntamos esfuerzos. Necesitamos un equipo, una dupla interesada para que se aplique la promoción.

Un interés individual, varios intereses individuales, que deben de sumar esfuerzos de equipo si cada quien quiere llenar su estómago con esa mezcla de yogurt espeso que te acaricia; ese frío dulce y apapachador que te dice que lo has logrado.

El jueves de promoción, jueves de organización, de suma de voluntades para lograr un objetivo que es saborear un helado y vivir ese día compartiendo toda la alineación de meter la cuchara al vaso rellenito de helado y sacar un poco de sabor de nuestra elección; helado en mano que nos hace evidenciar que nuestra disposición valió la pena. Esos mensajes desde la mañana en el que comienza el llamado al reto del helado, transforman el día; hay ahora un objetivo más por cumplir ¿llegaremos a comprarlo?, muchas cosas pueden salir mal en el día, pero se procura que al menos haya alguna en la que todos cooperemos sin las negociaciones en donde a veces siempre reina el “no” por delante; aquí no aparece la mala cara, sino el intentar el cómo sí; todos los involucrados somos hermanos de helado; el honor a dar la palabra para ser parte de ese par que se necesita para el 2 x 1, es irrenunciable; es de caballero, o dama, según aplique; Bushido, dirían en Japón. Se emite el sí y ese sí se sigue hasta ver el cómo ese tímido sí se transforma en sabor; entonces, levantar con orgullo el trofeo; a veces la victoria escurre y resbala tratando de escapar; nuestras manos, el calor y la emoción, hacen lo suyo; el objetivo planteado se ha conseguido. Comer un helado y sentir que, cada cucharada vale la mitad de lo normal, no tiene precio, se vuelve un juego del ahorro; un juego en el que todos cooperamos. Bueno, bonito y barato, nos decimos los ganadores; envuelto de azúcar y de risas, objetivo logrado, nos felicitamos. Sí, somos un equipo ganador, insistimos en decirnos…

He pagado… espero mi turno para que me preparen el helado: “mmmmm… si esta organización, coordinación y suma de voluntades se aplicara a todo… qué tan fácil sería conseguir las cosas!!pienso… mmmm… de pronto un sonido…se escucha la pregunta esperada y respondo: “el mío con cacahuate y rompope por favor”…

2 comentarios sobre “Filosofía del helado…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s